
90 minutos. Una misión. Sin margen de error.
Las últimas palabras del Dr. Lichenstein fueron un aviso: hay un arma oculta en la ciudad. Vuestro equipo se convierte en unidades SWAT — por las calles del Poble Espanyol, interrogando a sospechosos de carne y hueso y coordinándose por walkie-talkie antes de que el reloj llegue a cero.
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Un científico ha muerto y sus últimas palabras apuntan a un artefacto destructivo escondido muy cerca. La central ha llamado a los mejores agentes disponibles. Para desgracia de la ciudad, eso significa vuestro departamento.
SWAT Countdown es un escape exterior con actores profesionales: sin sala cerrada y sin pantallas. Cada equipo se convierte en una unidad SWAT con gorra, atrezo y walkie-talkie, y sale a las plazas y callejones del Poble Espanyol a seguir pistas e interrogar a sospechosos que preferirían no hablar.
Dentro de cada unidad cada uno asume un papel policial — poli bueno, poli malo, criminólogo — y lo juega toda la misión. Nada que leer antes: llegáis, recibís órdenes y el reloj empieza a correr. Es una aventura, no un concurso de acertijos — lo que resuelve el caso son las habilidades personales.

De la primera orden al último segundo — esto es lo que hará de verdad vuestro equipo.

Una agente de la central, en personaje desde la primera palabra, os pone al día: qué dijo el Dr. Lichenstein antes de morir, quién está en la lista de sospechosos y cuánto tiempo queda. El grupo se divide en unidades, se reparten los papeles — poli bueno, poli malo, criminólogo —, os calzáis la gorra y las radios reciben canal. A partir de aquí nadie es espectador.

Las unidades salen a la calle. El escenario es al aire libre — plazas, soportales y callejuelas — y las pistas están escondidas en él. Hay que encontrarlas, descifrarlas y decidir adónde ir después. El recorrido es sencillo y suma alrededor de un kilómetro: con ritmo, pero sin carreras.

Los sospechosos son actores profesionales y no regalan nada. Hay que apretar, seducir, ir de farol o jugar a poli bueno y poli malo hasta que canten. Aquí es donde la compañera callada de contabilidad resulta ser una interrogadora temible.

Ninguna unidad tiene la foto completa: cada una consigue una parte del código. Los equipos juegan en paralelo y, en los momentos clave, tienen que coger la radio y juntar lo que saben. Hay un pique sano — pero la misión solo se cierra si todos cumplen su parte.

Con el código completo solo queda encontrar el artefacto, arrestar al enemigo y parar el reloj — con el giro que nadie vio venir. Después, gorras al aire, foto de grupo y un debriefing que suele continuar en el bar.
CENTRAL: Atención a todas las unidades: el artefacto está dentro del perímetro. El reloj ya corre. ALFA: Aquí Alfa. Tenemos a una sospechosa en la plaza. Sabe algo y no suelta prenda. CENTRAL: Pues haced que cante. Bravo tiene la otra mitad del código: compartid lo que tengáis. Cambio.
Ninguna unidad puede acabar la misión sola. De eso se trata.
Cada unidad tiene parte del código. Nadie gana guardándose información — gana el grupo o gana el reloj.
Convencer a un sospechoso pesa más que resolver un acertijo. Premia escuchar, empatizar y tener temple.
Una gorra, una radio y una cuenta atrás: gente de distintos departamentos hablando a los cinco minutos.
Aire libre, luz natural y un paseo de alrededor de un kilómetro. El reinicio ideal tras una mañana de diapositivas.
Añadimos unidades que juegan a la vez: toda la empresa vive la misma misión sin que nadie espere turno.
Elenco, atrezo, radios, recorrido y una sola factura. Apruebas una propuesta y apareces con calzado cómodo.
De 6 a 100 participantes, repartidos en unidades SWAT que juegan a la vez.
90 minutos contrarreloj, briefing incluido. Encaja antes de comer o como afterwork.
En castellano o en inglés. Una opción habitual para equipos internacionales o mixtos.
Actores profesionales caracterizados, historia original, pistas ocultas, gorras y atrezo SWAT, walkie-talkies y la entrada al Poble Espanyol.
Las calles del Poble Espanyol, en Montjuïc, a minutos de Plaça Espanya. A partir de 25 personas también llevamos la misión a vuestro hotel o convención.
No hace falta comer. Comida o cena opcional en La Font de Prades, el restaurante catalán dentro del Poble Espanyol.
“Plan increíble para la tarde — hicimos la experiencia SWAT y fue una pasada. El equipo hace que todo funcione, estuvimos corriendo por las calles de Barcelona siguiendo pistas y hablando con personajes. ¡Súper divertido y organizado!”
— Luis G. San Jose · Google Reviews
“Organicé un teambuilding con mi empresa y fue un éxito rotundo. Desde la organización hasta la puesta en escena fue todo muy ágil y profesional. La actividad muy divertida, con alta participación y una puesta en escena inmejorable, con unos actores muy implicados y con un nivel de inglés perfecto.”
— Teresa Martinez · Google Reviews
“He tenido 2 experiencias con 123 Action: team building para un grupo internacional de 7 — todos disfrutamos mucho. Por eso decidí repetir. Los actores engancharon a todos desde el Minuto 1 y después todos nos dijeron lo bien que se lo habían pasado.”
— Sylvia Rausch · Google Reviews
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El Reloj ya Corre —
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